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Crítica de la serie "La Unidad" (2ªT.)

Actualizado: 31 mar

Mis alumnos saben que, para mí, el mejor referente en producción policial española es, sin duda, “La Unidad”. Por varios motivos, entre ellos; la trama, la humanidad de los personajes a través del texto y de la interpretación de sus actores, y, porque como afirma la actriz Amina Leony, una de sus protagonistas; “La Unidad está conectada con la realidad. Es un tipo de serie muy diferente”. No obstante, seré lo más objetivo posible, no son todo elogios, ya que la perfección no existe. Pero, vamos a descomponerla para analizar cada parte de su contenido con detalle.

- Imagen de la segunda temporada de la serie La Unidad.


¡Atención! Spoiler. Los creadores de esta serie, Dani de La Torre y Alberto Marini, vuelven a la carga con esta segunda temporada, a la que incorporan caras nuevas y un enfoque diferente.

Para entender esta producción es necesario hablar de cifras, debemos saber que estamos tratando con una bestia de 11 millones de euros, que mueve casi 100 actores, más de 2000 figuraciones, 40 especialistas, 280 técnicos, filmada por 2 unidades en 70 localizaciones diferentes, durante 14 semanas de rodaje para obtener 6 capítulos de 50 minutos. Dicho esto, recuerdo las palabras de uno de sus protagonistas, Carlos Blanco, “se necesita tiempo, medios y dinero para conseguir que la serie pueda competir internacionalmente”. Esto es cierto, pero incompleto, yo diría que, lo imprescindible es disponer de una buena base, un corazón en forma de historia que le dé vida, una trama y subtramas creativas para conseguir la atención del público, y, esta producción consigue ambas cosas.

Antes de nada, mencionar que la serie comienza con un bonito detalle a tener en cuenta y es el recordatorio a dos fallecidos vinculados con esta producción, el inspector Miguel Juan Cerviño, joven policía experto en ámbito antiterrorista y enlace ante EUROPOL, y al actor Florín Opritescu, un artista que siempre ha sido apreciado por todos sus compañeros.

La historia tira del hilo dejado al final de la primera temporada, pero, lógicamente, en esta ocasión, hay que darle un enfoque nuevo, y como buenos guionistas, el cuarteto ha sabido que la opción más interesante es profundizar en los personajes que ya habían dejado conectados al espectador, por tanto, se centran por la implicación dramática directa de los personajes. Una historia de venganza adornada con lujosos puntos fuertes que veremos a continuación: Representamos como inicio un breve y soso reencuentro entre los personajes de Roberto y Amina, que no refleja la misma conexión que ambos mantenían en la primera temporada. Continuamos presentando una convivencia familiar que pudiera darse en cualquier hogar polígamo musulmán y en el que el cabeza de familia sea un hombre influyente o con un elevado estatus social. Una marcada visión de una realidad cultural. Gran interpretación de Kaabil Sekali, en el que su personaje, motivado por el primer pecado capital, el ego, manipula a elementos yihadistas de su entorno para alcanzar su interés personal.

La presencia de personajes musulmanes en lados opuestos (policías, víctimas o terroristas) diferencia claramente que dentro del terrorismo yihadista todos los terroristas son musulmanes, pero no todos los musulmanes son terroristas.


Vamos con el personaje de Marcos, el jefe de La Unidad, se profundiza en sus emociones como ser humano. Tiene tres escenas sublimes: 1. Realizando una detención en un entorno dramático e “inusual”, muy bien desarrollada. 2. Un interrogatorio en el que su implicación emocional en el caso se transmite con una interpretación magistral que todo actor sabe perfectamente que su alto precio se paga con gran cantidad de energía de sus actores. 3. Respecto al manejo de armas, Michel ha aprendido bien, en la escena de redada en narcopiso, exhibe una guardia SUL, típica de Hollywood, el primer actor en España con esta posición adoptada correctamente, sigue con una posición de combate Weaver clásica, que nunca defrauda y cuando se adentra en el piso y las pareces empiezan a formar un entorno de CQB perfecto, transiciona a una posición de combate más corta arriesgándose con una Extended, aunque no le queda otra que modificarla a cámara y se marca una buena exhibición. Tanto Michel como Marián Álvarez han decidido formarse en esta materia para perfeccionar sus escenas, evolucionar como profesionales y ofrecer a su espectador la calidad que merece.

Tocaremos ahora el personaje de la inspectora Míriam; interpretado por Marián, es una actriz que consigue conectar con cualquiera de sus compañeros. Tiene varias escenas chulas, hay una especialmente compleja en la que su interpretación expresa máxima tensión, arma en mano se mueve con soltura, con un correcto empuñamiento, posiciones sólidas, respetando las angulaciones del entorno favoreciendo en gran manera el trabajo de cámara. En otra escena, incluso reacciona con un vómito muy realista provocado por la circunstancia que acontece, y, aunque parezca solo un pequeño detalle, vuelvo a incidir en la importancia de estos, pues son los que asientan las grandes producciones.

El personaje de Lua, interpretado por Alba Bersabé, joven, pero experimentada actriz con mucho talento y de la que tristemente pocos reparan en sus críticas de la serie. Consigue hacerse suya cada escena para interpretarla con máxima naturalidad. Por muy complicada que sea la escena, agarra las riendas y la domina.

El personaje de Ramón, interpretado por Carlos Blanco, juega un papel crucial y por ese motivo en esta temporada tiene más peso. Su interpretación ha estado al nivel que le exigía la historia. Igual que Nathalie Poza, que mantiene mucha carga en su personaje pero puede con todo y se mantiene a la altura.

La incorporación de Aroa Rodríguez, interpretando a Kala, un nuevo personaje que será relevante durante toda la temporada. Al principio se presenta algo forzado y previsible, pero, su presencia fue mejorando bastante en la trama. La escena en la que interacciona con dos policías es mejorable por parte de estos y referente al cacheo, (aun simulando propósito), se escapa de la línea de realismo, ningún policía, por muy negligente que sea, nunca cachearía al sexo contrario (excepto un fundamento absoluto de porte de arma), siendo ficción se puede dejar pasar.

Personaje de Sergio, brutal, como siempre, y, es que Luis Zahera pertenece a la elite del mundo de la actuación, por eso, no se le puede “sustituir” con otro personaje porque no estará a su altura, para ello se necesita alguien de su misma liga para poder levantarlo e interpretado con experiencia en este tipo de personajes (jefe de operaciones), se necesita a una Elvira Mínguez, Fernando Cayo o Paula Morado… En la escena de fiesta, Zahera se marca otro gran discurso que puede que, hasta improvisado, deja su huella como fenómeno. En esta misma escena Sergio acude con una chica joven como acompañante, que pese a estar en plano, un buen rato y algunos personajes principales interactuar con ella, esta no habla, “parece muda”. Recuerda a las series tipo “Aida” en la que los figurantes deben interaccionar con gestos durante largo tiempo con los personajes protagonistas, dando una imagen pobre, vergonzosa y poco realista (este tipo de hechos es conocido y sirve de mofa en el gremio de la figuración). Si se le da una frase a la chica, se resuelve la escena, se amplía su contrato a pequeña parte y no pasa nada. No se entiende por qué cuesta tanto invertir en pequeñas partes y se invierte en cantidad exagerada de figuración.

Se puede destacar en el equipo de los malos a Nahila, interpretada por Intissar El Meskine. Hoy día es muy complejo poner en juego perfiles de villanas, las normas de la ética audiovisual son muy concretas en lo que se refiere a ciertas peculiaridades de los personajes femeninos. Una bobada pensamos la mayoría, pero, el que manda, manda, y no está en nuestra mano cambiar eso. Como afirma Penélope Cruz, “La ficción no es la realidad, pero sí tiene mucho que ver con la vida”, por tanto, para implicarla en el contexto de la historia ha requerido de una sólida justificación, además es un personaje de valor que podrá tener continuidad. Matizando algunas cuestiones importantes:

-En la historia se plantea una cuestión que nos hace replantear nuestros valores de juicio moral.

-Saturación de cruces por figuración que se encuentra perdida en los planos, sin propósito. Igual que la primera temporada.

-En la escena del metro, demasiado hincha, sin viajeros de metro habituales.

-Los actores han viajado a Jordania en sus rodajes y allí se han enriquecido de nuevas experiencias que les ayudarían a forjar la adaptación al personaje.

-No es una producción de acción frenética, pues solo contiene algunas escenas de este tipo, el resto continúa la interesante trama mientras profundiza en el lado más humano de sus personajes.

-En una escena en la que un instructor de airsoft (por el tono y lenguaje corporal, supongo que sea real) explica a unos personajes las medidas de seguridad con este tipo de armas, en el texto se escucha “Gatillo, siempre que no se vaya a disparar, el gatillo siempre fuera de el”. Una frase sin sentido, se trata de un error de libretista o mal entendimiento de contenido en el montaje, ya que lo que realmente debería decir es: “siempre que no se vaya a disparar, el dedo siempre fuera del disparador (gatillo)”.

-Han dejado varios huecos para incorporar nuevos personajes en una próxima temporada.

-Refleja temática social, especialmente las adversidades de los refugiados en Oriente Medio.

-Jaime, jefe del GEO, nos ofrece un típico cliché idealizado que poco o nada tiene que ver si lo comparamos con un mando real como Pelayo, el célebre inspector del GEO, que ha conquistado a todos a través de documental G.E.O. Más allá del límite.

-Algunos comparan La Unidad con la serie Antidisturbios, es algo absurdo, es como comparar “Loca Academia de Policía” con “Los hombres de Paco”, es decir, misma temática policial, pero nada que ver en su contenido. De igual modo, La Unidad no ha necesitado de contenido sensacionalista para obtener su éxito, ya que se debe exclusivamente a la creatividad y al enfoque profesional, acompañado de buena asesoría desde su creación.

-Ameno desarrollo en el que comparten algunos modus operandi del entorno yihadista.

-No podía faltar una de las señas personales de La Unidad, los SkyLine, a modo de plano aéreo, para situarnos en el lugar de la historia.


-Quizá se echa de menos mejor juego en los personajes de Roberto y Najwa, que no aclaran mucho sobre sus objetivos personales, su historia no nos muestra nada relevante.

-Saca músculo de sus impresionantes recursos de VFX.

-Queda en el aire la pregunta que todo animalista se plantea “¿Qué pasará con los perros de Sergio?”

Valoración final: Como diría Sergio; “Estamos en hora… siendo conscientes de algunas desviaciones en el transcurso de este operativo, debo decir…. ¡Sois grandes!”

Los creadores decís que estáis orgullosos, yo, desde mi punto de vista, opino que tenéis motivo para estarlo. Ya en la primera temporada valoré esta producción como la mejor serie policial en España realizada hasta ahora, vista la segunda temporada, mi opinión sobre este thriller policiaco no ha cambiado.








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